En estos últimos tiempos, raro sería encontrar un Argentino que no haya recibido en su celular al menos uno de esos mensajes que las empresas se han dedicado a enviar sin consentimiento alguno de sus propietarios, alborotando sus ilusiones y esperanzas, ya que varios nunca ganaron en su vida.
En lo que va del 2011 no solo estos operadores de telefonía celular, llámese como se llame la empresa que funcionan en Argentina se han dedicado a abusar de la privacidad de los usuarios irrespetando su intimidad sin su anuencia, sino lo que es peor, han jugado con su ingenuidad y sus anhelos de cambiar las actuales condiciones socioeconómicas, confiando en su buena suerte.
Muchos se preguntaran ¿Qué estarán pensando los estrategas de marketing de estas empresas al recurrir a este tipo de artilugios comerciales? ¿Pensarán que en el arduo escenario competitivo que hoy se vive en el mercado de la telefonía celular “todo se vale”? ¿O estarán echando mano de ese sueño Argentino de salir de pobres sin mayores esfuerzos? ¿O estarán jugando a hacer creer que la gente del común puede alcanzar lo inalcanzable de una forma rápida y sencilla? O, lo que es peor, ¿saben que no existe autoridad alguna que los vigile y de manera seria y decidida los ponga en su sitio, y por eso juegan, hasta el abuso, con la ilusión de todos? ¿O es que están aprovechando la orfandad en la que se encuentra el consumidor Argentino donde la legislación que lo defienda es prácticamente inexistente? ¿Varias serian las preguntas?
Cuado los consumidores protesten de esta u otras maniobras, sea lo que sea esta práctica comercial es inadmisible. Por supuesto que muchos se preguntarán ¿si habrá alguien que crea esas frases en el que se le informa al usuario que su número de celular ha sido escogido para participar en un sorteo tan solo pagando una módica suma? Y aunque lo dudemos de manera muy racional, las complicaciones económicas de una buena parte de los Argentinos son de tal envergadura que muchos se ven impulsados a pagar la cuota que se les pide con tal de guardar las esperanzas de cambiar sus existencias.
Pero sin embargo, son muy pocas las veces en las que las ilusiones se concretan porque es tal el número de teléfonos celulares que han sido “escogidos”, que los afortunados son más que escasos, casi nadie los conoce, si es que existen, claro está.
Un deseo que ojala que llegue el día en que los argentinos en masa recapacitemos sobre estos despropósitos que a nombre de la ilusión de un mañana mejor se están cometiendo a lo largo y ancho del país. Ojala que dejemos de creer en cantos de sirena y no sigamos alimentando las arcas de estas organizaciones que solo se aprovechan de las debilidades financieras y psicológicas de sus clientes para hacerle creer a cada uno que ha sido escogido entre millones de argentinos. Ojala que como consumidores nos unamos para defender nuestros derechos que universalmente tenemos y evitemos que nos los sigan pisoteando.
Tal vez en un momento muchos deberíamos pensar en decir ¿Hasta cuándo estas organizaciones seguirán tomando ventaja de las debilidades y la indefensión en las que se encuentran los usuarios de la telefonía celular en el país? ¿Hasta cuándo los argentinos reaccionaremos ante tal nivel de abuso? ¿Seremos muy soñadores? ¿O llegara ese día, o como todas las cosa en la Argentina, nada?

Procesando...



























