En estos tiempos de proyecciones, donde nadie da certezas a la República, hay demasiados signos de que lo institucional da muestras de hipocresía, alardes sin sustentación, como si fuera una propiedad personal, una empresa familiar. Me recuerda a Nicolás Shumway, en su obra “La invención de la Argentina”, donde insinuó en su primera venida al país en 1975 “el mito de la exclusión”.
Este autor, profesor de Yale, Texas, amigo de Borges, en su larga trayectoria detestó y lamentó “la grandeza frustrada por enemigos de adentro”. Lo que, lamentablemente, aún hoy, sigue.
Hay una obsesión de partes en alternancias, los del poder y la oposición. Lo que determina según Claudio Fantini en su obra “El componente monárquico”, “desde hace casi doscientos años, siempre hay una Argentina apostando al fracaso de otra”.
Como consecuencia se ha producido un partidismo alejado de las raíces nobles del pueblo, por lo tanto no sano, ni riguroso en sus planes y proyectos.
Aumenta la clase dirigencial incompetente, hueca, con gran capacidad de ubicuidad y, en muchos casos, corrupta, de irresponsabilidad social que va conduciendo al país al fracaso, con indecencia, carente de compromiso serio, con concentración de la riqueza en manos de impetuosos políticos emergentes, sin conocimiento de valores serios y responsables que harían a una República justa y soberana.
La alternancia en el poder es necesaria como forma de depurar los niveles de corrupción en los cuerpos orgánicos del Estado; el pueblo mira absorto los límites y abusos de poder.
Formar jóvenes para la actividad política es una necesidad, en instituciones de libre pensamiento, con amor y respeto a la Patria y al pueblo, con la consigna de deber ciudadano, con conocimiento del pasado, tan necesario para construir las bases firmes y honestas del futuro.
La lucidez es inteligencia y cultura, claridad y sabiduría hacia una visión de país con claridad en el contorno y el mundo, no lleno de sombras y agujeros de terror en sus manejos.
Esto no es facilismo, es comprender y saber gobernar. Allí esta la naturaleza real del que pretende conducir.
Nuestro país posee hombres y mujeres brillantes, de gran valor, preparación y seriedad para conducirlo, pero su honradez moral e intelectual los deja fuera de la política, donde hasta ahora pulula la discriminación y la obsecuencia.
Tenemos que armar un país de futuro, donde las generaciones venideras puedan hallar lo limpio comprometido con la educación y el trabajo digno o serán seres indefensos en la oscuridad recibida. La calidad de la democracia y la libertad es lo más preciado que tenemos en una República, debemos consolidarla y conquistarla cada día para que la sociedad de hoy y mañana no siga debatiéndose en mediocridades y obsecuencias.
El modelo de hoy, admito, tuvo algunos éxitos pero ya no seducen a nadie, es un relato oficial donde hay solo una mirada. ¿No es extraño?
Los invito, compatriotas, a no entrar en un disfraz republicano inexistente, lo de hoy es el liderazgo personalista, antesala de la autocracia que va minando al individuo. Hay que ir en busca de la democracia heroica de crear ideas, libres de pensamiento, representación ciudadana justa, debate político, social, económico y en el campo de las artes.
Abrir el corazón de la República, allí estamos todos en ella, seamos partícipes de una Argentina nueva y vigorosa, como nuestros vecinos, un país viviente y no en agonía; propiciemos la tentación de lo grande que haga realidad un gobierno con perfil de horizonte que implique coincidencias en la diversidad, alianzas que respeten identidades en lo genuino, un nuevo estado de convivencia pacifica, dialogadora.
Camus distinguía irónicamente “los que creen tener absolutamente la razón”.
Nosotros, el pueblo, debemos tener lucidez, imaginación, solidaridad, libertad individual y respeto al libre pensamiento, obligación como ciudadanos de crear una sociedad para todos. El voto significa una instancia de acuerdo, sepamos votar a aquellos que representan y evocan decencia y honradez republicana, para llegar a la concordia y a la paz que tanto anhelamos en cada rincón del país. Así lograremos mayor y sana justicia, oportunidades a los que menos poseen, orden, actitud y encuentro.
Las generaciones futuras juzgarán nuestro comportamiento ciudadano.


Procesando... 



























Sábado, 30 de Julio de 2011 a las 8:18 am
A lo apuntado por la sra. Lucrecia (”panem et circenses”), sería lícito agregar ahora”:…y LCD…” Eso sí, si se verifican estas condiciones: el jubilado/a debe tener un haber jubilatorio superior a $ 2.500.– b)Debe abrir una caja de ahorro en el Bco Nac. Arg. donde cobrará su jubilación c)Debe sacar una tarjeta de crédito “Nativa”. Y entonces, cuando estos requerimientos se cumplan, debe rogar al Altísimo que el comercio elegido tenga en stock algunos de los LCD elegidos. ¡No! Los LED’S que usted quiere, abuelo/a, son mucho más caros!
Después de todo, no es la primera vez que uno no se casa con el primer amor de su vida.
Viernes, 29 de Julio de 2011 a las 2:40 pm
Estimado Ricardo, craso error creer que nuestros políticos son ignorante, todos han leído la historia de la Roma Inmortal y copiado su ejemplo: al populacho, pan y circo…
Jueves, 28 de Julio de 2011 a las 11:47 am
Lamentablemente, pocos entenderán sus conceptos, muy valiosos por cierto.
Es que el grado de decadencia es tan grande, y aún más el de impunidad, que hacen difícil que puedan ser comprendidos en su justa medida.
De todas maneras, la felicito por su lucidez y valentía.
Saludos cordiales.
Miércoles, 27 de Julio de 2011 a las 10:51 am
Muy apreciada Nina:
En la obra aludida y en su “Epílogo” (páginas 322/324), el Profesor Shumway traza la más acertada y patética descripción de nuestros males. Perdón, “nuestro” mal.No hemos construído a pesar de una “larga”historia según muy serios historiadores, ese panorama venturoso que se debería tener (en la línea de estos historiadores) de tener una historia larga. Como la nuestra. Sin embargo, los helenos, con su larga historia están al borde de su estrangulamiento financiero ¿Y la historia, entonces?. La historia, mejor dicho la Historia (con mayúscula)es una construcción constante. En el pensamiento del Ingeniero Agostino Rocca (1895-1978) (fundador de la Techint) “el presente debe ser construído por los jóvenes…en tando que yo me ocupo del futuro…”
Esto que tenemos como historia es una deleitación en saber de qué color eran los calzones de Manuelita Rosas…¿y quien se ocupa del futuro entonces?. Mi querida amiga, del futuro no se ocupa nadie. Porque ocuparse del futuro en pensar en serio. Y pensar, eso sí que cuesta trabajo.Estamos colmados de bendiciones, la vida nos sonríe, tenemos la pampa húmeda, nuestro bife de chorizo es anhelado en el mundo entero, en Siria se toma mate, pero nuestras finanzas públicas son la demostración de la inopia.
Nos creemos la “Supernación”, pero jugamos en la “B” (esa que jugaba los sábados). Escondemos con mil y una artimañas nuestra incapacidad de “crear” cosas consistentes. Mientras tanto, comamos cerdo, manduquemos pescados, compremos LCD, veamos futbol para todos. En otras palabras y siguiendo la elaboración de tus sentidas palabras, podría parafrasear el mismo inventando este pensamiento entre nuestra clase política, unos y otros se desean -mutuamente-poder hablar de manera grandilocuente ante la lápida de su adversario(ahora muerto):”…la Patria ha perdido un gran hombre (o una gran mujer) y por ello le rendimos este justiciero homenaje…(Se agrega-por lo bajo-)ahora..que está muerto.
¿Quién será entonces el primero en sacarse la mascarita del disfraz que lo hace presentarse como el hombre o la mujer que el Destino (así, con mayúscula), nos presenta para salvar a nuestra Argentina?
No puedo menos que enviarte un afectuoso saludo.