Algunos ciudadanos, comprometidos o no con el oficialismo, suelen cuestionar cuando uno alude con insistencia a los problemas políticos, sociales y económicos que tiene el país. Como contrapartida argumentan la conveniencia o necesidad de remarcar las cosas buenas: para levantar el optimismo.
Opino que por sobre todo es necesario y conveniente marcar las necesidades y los errores ante la problemática realidad nacional - que no es atribuible exclusivamente al gobierno actual - para que nuestros máximos representantes se ocupen de esos problemas en forma inmediata y plena, en consideración a que son ingentes los daños y sufrimientos que causan al país y su población.
No se trata de una oposición automática, destructiva, mal intencionada, sino de ser honesto y responsable como ciudadano que está atento a la realidad del país y es solidario con quienes están sufriendo injusticias y frustraciones en sus legítimos esfuerzos.
No se puede, no se debe gobernar solo. No se deben privilegiar intereses sectoriales, partidarios o personales, por sobre los generales del país y su población. No debe haber privilegios, ni discriminación; eso es abuso de poder. No se puede comprar votos con prebendas, con subsidios; eso es corromper las conciencias.
Gobernar bien no es tan difícil, sólo es necesario sentimiento patriótico, capacidad intelectual, honestidad y humildad. Representar al país y a su población significa interpretar sus anhelos, defender sus derechos e intereses y administrar con eficiencia, honradez y transparencia.


Procesando... 


























