El municipio goyano está convocando a los vecinos a participar en Audiencias Públicas para tratar temas de gran importancia: el llamado “tarifazo”, el presupuesto municipal, el sistema de transporte público de pasajeros. No es “moco e’ pavo” diría el vulgo, ya que, de una u otra manera, son 3 temas que afectarán la vida más prosaica de los ciudadanos.
No deja de llamar la atención que el presupuesto público sea puesto a consideración de la opinión ciudadana, ya que salvo el Presupuesto Participativo (sólo aplicado en dos localidades correntinas), los funcionarios suelen ser celosos a la hora de determinar la composición y el destino del gasto y la inversión públicos. Se podría decir que Goya ha dado un paso más adelante en la exhibición de la política fiscal. Lo mismo valdría para el sistema de transporte: haciendo análisis comparado se puede observar que la ciudad de Corrientes, si bien tiene un parque automotor y un servicio avanzados, cierra las puertas del control público del sistema, limitándolo al lobby empresario.
Mirando este paisaje casi bucólico, podríamos decir que estarían dadas todas las condiciones para que los vecinos salgan a expresar libremente su opinión en estas Audiencias Públicas, tratando de hacer valer aquello de que “el pueblo quiere saber de qué se trata”. Ahora veamos.
En primer lugar, las Audiencias Públicas son mecanismos de participación ciudadana que permiten al gobernante tener una mirada más “caliente” y más específica, para completar el proceso de la toma de decisiones. Al vecino o al ciudadano le permiten expresarse, transmitir visión e información y, eventualmente, influir en las políticas públicas. La principal limitación es que la voz colectiva de los vecinos no es vinculante, es decir que el funcionario no está obligado a hacer lo que aconseje esa voz, la que sólo es tomada como punto de referencia. Debería, por ello, tomarse ciertos recaudos para que la opinión y la decisión final (el voto en el Concejo Deliberante) de cada uno de los ediles se haga pública, es decir que se sepa posteriormente cómo ha fundamentado su voto el Concejal teniendo en cuenta la opinión de los vecinos expresada en la Audiencia Pública. En la ciudad de Corrientes, la Red Vecinal Zona Norte ha hecho una Audiencia Pública “al revés”, invitando a los concejales a que tras la audiencia vinieran a un encuentro convocado por los vecinos para que expresaran ellos su propia opinión sobre el objeto de la audiencia.
Los medios de comunicación -clásicos y virtuales- son también una buena herramienta para multiplicar la voz de los vecinos, antes y después de la Audiencia Pública, y para exponer la postura de los concejales. De tal manera que el carácter “no vinculante” no esté limitado a una actitud pasiva y pueda elevar la calidad de la participación y producir resultados efectivos. Se ha hablado mucho en los últimos años de la participación y un cierto halo que la recubre, casi hasta convertirla en una panacea. Por el contrario, en medio de tantas ofertas más seductoras para el común de la gente y de tantas dificultades y limitaciones de la vida cotidiana, se deben buscar formas de participación que apunten a lograr resultados concretos en tiempo y forma. Lo que no significa un enfoque meramente pragmático: estos resultados pueden cambiar las condiciones materiales de vida de los participantes directos y de terceros pero también la subjetividad del ciudadano participante.
Sin embargo, la reglamentación sobre las Audiencias Públicas, vigente en Goya, tiene ciertas carencias que se deben señalar. En primer lugar el mezquino margen de tiempo que se pone a disposición de cada vecino: ¡5 minutos! El Concejal Pereira, en recientes declaraciones a la prensa, interpela a los vecinos, para despertar su interés o desnudar su desinterés. El que suscribe la presente nota conduce una organización que promueve la participación ciudadana. Allí, cada vez que se prepara una reunión, se prevé cada uno de los detalles: lugar, horario, si el local tiene aire acondicionado, si es accesible geográficamente, si -de ser necesario- se cuenta con equipo de sonido y/o pantalla, si el día no se cruza con un clásico de fútbol o con el carnaval, etc., etc.
Si uno se dispone a probar un plato de comida, no ha de hacerlo a la una de la tarde, sentado bajo el sol y sobre un trozo de cactus; ha de saber mínimamente de qué fuente proviene el plato, cuando se come no sólo se hace para llenarse la panza, hoy día también se busca una buena alimentación. Lo que también vale para la participación. El mismo Concejal señala que al tratarse estos temas públicos en sesiones extraordinarias (¡oh!, ¡se ha de laburar en temporada baja para el Concejo!), no se dispondrá de un tratamiento en profundidad para decidir temas tan importantes. ¡Y qué dejamos entonces para los vecinos! Cinco minutos de tiempo es puro maquillaje. Si una organización quiere tener una participación como tal, tendrá que hacerlo dividiendo los argumentos en tantos pedacitos como sea necesario para tratar de lograr así un friso que exprese la opinión institucional. El reglamento sólo permite la participación de un miembro por organización. Aparte: ¿para qué se exige la Personería Jurídica? (el reglamento habla de “persona jurídica”, que es otra cosa), si la organización no está por manejar fondos de terceros, sólo va a expresar una opinión que, en todo caso, podrá o no ser tenida en cuenta a la hora de decidir.
¿A qué va toda esta, mi sanata? A que la participación civil -tras 10 de años de mercantilismo y 8 de estatismo- se logra creando las condiciones para ello. Condiciones que deben ser facilitadas por las propias organizaciones civiles pero también por el Estado. Sino, se termina concluyendo que de nada sirve ofrecer la participación porque “a la gente no le importa nada”. Entonces, hagámoslo como siempre lo hicimos que es más fácil, más expeditivo, más barato y encima, no nos resta votos: entre cuatro paredes.
Los funcionarios tienen la honorable (para que el Concejo siga brillando con tal adjetivo) misión de revisar estos reglamentos. Cuándo se hace la Audiencia Pública, dónde se hace (se podría hacer en un barrio o en un teatro, por qué no), en qué horario (por qué no de noche o en fin de semana), de cuánto tiempo dispone el ciudadano (1/2 hora es lo más razonable), si hay muchos inscriptos la misma puede durar más de un día. Y, sobre todo, cuál es la posición y su publicidad de cada Concejal en relación a los opiniones de los vecinos en la Audiencia.
¿Se quiere una participación ciudadana genuina y productiva, no simplemente decorativa? Pues entonces, hay que demostrarlo.

Procesando...




























Miércoles, 15 de Febrero de 2012 a las 11:26 am
Que no se malinterprete el enfoque de mi nota. No se trata de decir que la Audiencia Pública es “un circo”. Sí de señalar la necesidad de ampliarla, reformularla, hacerla más rica en posibilidad de expresión de los vecinos, más accesible en todo sentido. No quise decir en mi nota que hay que desecharla.
Miércoles, 8 de Febrero de 2012 a las 2:20 pm
Totalmente de acuerdo con el texto. Para que tanto circo de la Audiencia Pública si total ya se sabe lo que votaron los concejales oficialistas siguiendo la directiva del Intendente? Y es para tener en cuenta quienes son los concejales que levantaron la mano sin siquiera saber de que se trata.