Los argentinos debemos terminar con los agresivos enfrentamientos entre ciudadanos, entre compueblanos, entre hermanos, por el simple hecho de estar enrolados en distintos partidos políticos, en distintos sectores sociales, en distintos roles, en distintas situaciones. Nunca estas actitudes solucionan conflictos y, por el contrario, los agrava.
Tenemos que asumir que existen muchas vías de gestión institucionalizadas o de buena voluntad, para eso están los requerimientos formales, la mediación o la justicia. Obrando con honestidad, inteligencia y firmeza se solucionan los problemas. No podemos obviar que convivimos en un mismo espacio distintos sectores, intereses, situaciones, etc.; que tienen necesidades y derechos. Lo cual hay que conciliar con equidad y en paz.
Lo expresado no excluye la crítica, que cuando es honesta, objetiva y sin agravios resulta legítima; forma parte de nuestra democracia.
Ahora bien, sería muy saludable que quienes estén ligados con partidos políticos, gremios, sector social u organización que fuera, también ejerzan la crítica interna, puesto que si realmente están consustanciados con su esencia, con sus ideales y objetivos, no se justifica eso de “la obediencia debida”; ser simples acólitos de las dirigencias, aunque se estén haciendo mal las cosas, lesionando los principios y la propia imagen institucional.


Procesando... 


























