Varias personalidades de Goya, miembros del movimiento ciudadano Proyecto Goya, que cuenta con el apoyo de más de 1.200 goyanos en la red social Facebook, acaban de presentar un nuevo escrito al Defensor del Pueblo, Mariano Hormaechea, solicitándole les responda de toda urgencia si las obras en altura que avanzan en pleno Centro Histórico de la ciudad cuentan o no con el estudio de impacto ambiental, previo y obligatorio, estipulado por la Ley de Ambiente. La misma pregunta le había sido formulada por escrito hace cuatro meses, sin recibir a la fecha respuesta alguna.
“La urbe es un hueco o plaza rodeado de fachadas”, escribía Ortega y Gasset en “El Espectador”. Y agregaba: “El resto de la casa, más allá de la fachada, no es esencial para la urbe (refresque el lector su imagen de Atenas, de Roma). Esto quiere decir que sólo hay urbe donde predomina lo público sobre lo privado”.
En Goya se está levantando frente a la plaza Mitre, central de la ciudad, un edificio que se proyecta tendrá diez pisos, diez plantas. Una altura hipertrofiada e invasiva, incoherente con los edificios vecinos y con los que rodean los demás lados frente a la plaza.
Todos los edificios del entorno presentan en altura un perfil uniforme con una línea visual armoniosa, aún los del Banco de la Nación, de la Dirección General Impositiva, del Correo, del Banco de la Provincia de Corrientes. Han respetado un límite. Han preservado un valor y una cultura consuetudinaria según la cual los cielos sólo podían ser penetrados por las torres de la Catedral.
¿Por qué es invasiva? Porque se eleva más allá del límite en que debería poder edificar el propietario del terreno.
Por encima de los siete metros produce un daño ambiental, una polución de altura, un quebrantamiento de la armonía de estilo, que es patrimonio de la comunidad.
¿Por qué siete metros? Porque es la altura de las casonas típicas de Goya y de Corrientes, cuyo estilo predominante es italianizante.
Por eso la Comisión Nacional de Monumentos, que examina desde el 28 de julio declarar ese sitio “Lugar Histórico” en una “Propuesta de Declaratoria”, sugiere ese límite para el Casco de Goya.
Y por eso la ciudad de Corrientes, preocupada por el impacto de las edificaciones en altura sobre el patrimonio y los servicios, se dispone a ampliar esa misma protección a un total de 146 manzanas alrededor de su Casco Histórico Monumental.
Cuidar el entorno histórico es lo que propone desde 1931 la famosa Carta de Atenas, que resume principios fundamentales para la protección del patrimonio: “respetar, al construir edificios, el carácter y la fisonomía de la ciudad, especialmente en la cercanía de monumentos antiguos, donde el ambiente debe ser objeto de un cuidado especial”
El edificio en altura se construye frente a la pirámide de la Libertad, un monumento de más de 150 años -data de 1861- y en medio de un conjunto patrimonial monumental, conformado por la Catedral, el Obispado, la Biblioteca y la Casa López Lecube. Hasta el glorioso Ficus Risuta de enfrente, ese árbol cuya sombra cubre una parte de la plaza, es un monumento natural de cien años.
“Igualmente se deben respetar, dice la Carta de Atenas, algunas perspectivas particularmente pintorescas”.
¿Y con qué derecho un propietario construye en altura entre el Obispado, la Biblioteca y la Casa López Lecube, frente a una plaza trazada en 1806, en pleno Paseo Camila O ‘Gorman ? Provisto de una autorización municipal que no dispuso el análisis previo de impacto ambiental establecido en la Ley de protección del ambiente.
No se ha evaluado así ni el impacto sobre los servicios, ni las consecuencias para el entorno patrimonial de la parte más antigua de nuestra ciudad.
La Autoridad Municipal, a la que le está confiado el cuidado del ambiente y del patrimonio histórico cultural de Goya, estuvo ausente… Y sigue ausente a pesar de las advertencias de ciudadanos de Goya preocupados que pusieron de manifiesto públicamente la peligrosa inobservancia de la Ley de Ambiente y del criterio de prudencia.
La Municipalidad organiza este jueves y viernes en el Club Social, a escasos metros del predio del ex-Colegio Nacional donde avanza la obra que más amenaza a nuestro ambiente, la “Primer Jornada Ambiental” de Goya. Y asumimos que este tema será la prioridad de su agenda.
El Defensor del Pueblo, Mariano Hormaechea, solicitó a la Municipalidad, a pedido de varias personalidades goyanas, miembros de Proyecto Goya, le conteste si esa obra cuenta o no con el estudio de impacto ambiental obligatorio estipulado por la Ley de Ambiente. Cuatro meses más tarde, esos goyanos acaban de volver a formular esa pregunta por escrito. Y siguen esperando una respuesta de sus autoridades.
Esa ausencia fue aprovechada por los agentes inmobiliarios que según lo indica el mercado ciego, solo se preocupa por maximizar la renta: la empresa es para lucrar. Aún a expensas del aire ajeno que aparentemente nadie defiende.
En la capital de nuestra provincia una tragedia acaba de recordar que la construcción en altura, sumada al no respeto de las normas en vigor, tiene por consecuencia no solo el daño al patrimonio y a los servicios, sino la pérdida de vidas humanas.
“Hay urbe donde predomina lo público sobre lo privado”, decía Ortega.
Si en Goya, actualmente, en este caso concreto, no predomina, no se impone, no rige lo público sobre lo privado ¿hay urbe?
Y, si no hay urbe ¿dónde estamos viviendo? ¿Hasta cuándo?
¿Estamos expuestos a una forma sutil, solapada, silenciosa de imponer una conducta por la fuerza de los hechos consumados?
Fuente: Diario Epoca


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