Para una Interacción social sin pérdida de la ldentidad
En diciembre de 2002, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 57/249 declaró el 21 de Mayo como el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo.
La diversidad cultural refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten en el mundo y, por lo tanto, forman parte del patrimonio común de la humanidad. La diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje, de las creencias religiosas, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música, en la estructura social, en la selección de los cultivos, en la dieta y en todo número de otros atributos de la sociedad humana.
Filosóficamente, la postulación de una identidad ya sea personal o cultural, convoca enseguida al polo contrario: la diferencia. Identidad como la continuidad de ” lo mismo”, lleva inmediatamente a la noción del “cambio”, “lo distinto”, aquello que la hace ser sí-misma, una entidad reconocible y diferenciable entre otras sociedades.
La cultura humana tiende a la universalización de sus esencias, pero es innegable el hecho de que no existe la “cultura universal”, sino las “culturas” de los pueblos, de grandes grupos históricos de pueblos, de regiones y comunidades.
En el caso de Latinoamérica el ethos cultural ( el modo de ser o carácter de una comunidad de pueblos) se halla irregularmente repartidos en este vasto territorio continental e insular de América Latina, que tiene raíces comunes indígenas, fusionadas en proporciones disímiles y hoy, a pesar de la globalización que poco a poco invade la integridad y la identidad de los individuos a través de un capitalismo agresivo, la mayoría de los pueblos y regiones rescatan su pasado cultural, su idiosincrasia, costumbres, creencias propias, sin que ello tenga que redundar necesariamente en encerramiento, negación de la civilización técnica o rechazo de la modernización.
Se constata en la actualidad, en numerosos campos de las ciencias humanas, la emergencia de la noción de interacción de intercambios culturales, de una acción mutua, de reciprocidad sin que ello lleve a perder la propia identidad, ya que esta conducta en “retorno” o interacción lleva a la consideración del otro y el respeto por el contexto cultural al que pertenece. Al lado de una antropología de las culturas, se ha constituido una “antropología social” que se interesa por las relaciones sociales, a partir de las interacciones más cotidianas y triviales (microsociología) hasta llegar a amplios sectores de la humanidad (macrosociología), que regulan las relaciones sociales de la vida cotidiana.
No es solamente legítimo sino imprescindible rastrear la identidad de un pueblo a través de la totalidad de sus manifestaciones culturales, gestos, evolución histórica, ritos, símbolos, danzas, cantos y leyendas pues este sustrato básico, que constituye el eje de la cultura popular, se halla relacionado con la cultura ilustradas por constantes de identidad, valores y formas, las artes, las ciencias y el pensamiento, en donde todo saber y hacer científico o técnico halla su razón de ser, su emergencia histórica y su justificación filosófica.
En América Latina nos hallamos con el hecho innegable de que la cultura popular ha venido amalgamando y hasta cierto punto homogeneizando modos culturales que hacen la base de nuestro mestizaje, otorgando al hombre latinoamericano un perfil reconocible en el mundo, ya que al ser la cultura popular más lenta en sus cambios, más fiel a sus núcleos míticos fundantes y, al mismo tiempo, sorprendentemente receptiva y dinámica, ha podido elaborar una red cultural y espiritual que religa a individuos y clases sociales entre sí.
Cultura e historia son conceptos que se suponen mutuamente en toda consideración profunda de lo humano; las formas de una cultura se despliegan en una temporalidad concreta, se inscriben en el devenir de la humanidad y dentro de cierto contexto en que les es dado abordar su manifestación y realización. Porque todo encuentro interpersonal e intercomunidad supone “interactuantes” socialmente situados y caracterizados, y se desarrolla en un contexto espacio temporal de naturaleza cultural marcado por códigos y rituales sociales que imprime su marca, aportando un conjunto de normas y de modales que vuelven posible la comunicación, y aseguran su regulación y la aceptación del otro, ya que toda cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz.
La diversidad cultural, por lo tanto, se refiere a la convivencia e interacción entre distintas culturas que nos va uniendo pero sin perder de vista nuestra propia identidad cultural, y que permiten a todo grupo de personas con culturas distintas poder vivir de manera adecuada, fomentando el pluralismo cultural y la diversidad lingüística que nos representa quienes somos ante los demás pueblos o comunidades del mundo.
En 2011, La UNESCO y la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas ha iniciado la campaña comunitaria ” Haz un gesto por la Diversidad y la Inclusión” para celebrar el Día Mundial de la Diversidad. En este año 2012, la campaña anima a la gente y a las organizaciones de todo el mundo a tomar medidas concretas para apoyar la diversidad con los siguientes objetivos:
- Aumentar la conciencia mundial sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la inclusión
- Construir una comunidad de individuos comprometida con el apoyo a la diversidad a través de gestos verdaderos y cotidianos
- Combatir la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre la gente de diferentes culturas.
Este día nos da la oportunidad de valorar nuestra propia identidad cultural y reconocer la de los demás pueblos para aprender a convivir con el OTRO que es diferente de nosotros, pero mirando objetivamente, todos somos iguales aunque tengamos distintos tonos de piel, pensemos, recemos y vistamos distintos: todos somos seres humanos, con fortalezas y debilidades, a veces con más debilidades que fortalezas; y en un mundo cada vez más conflictuado y violento, llegar al diálogo entre civilizaciones y culturas, al respeto y a la comprensión mutua constituye un verdadero reto para todos los habitantes de este querido planeta Tierra, que generosamente nos cobija a todos sin hacer distinción de razas, credos ni ideologías, entregándonos cada día la oportunidad de vivir en equilibrio con el Universo, y en paz y armonía con nuestro semejante.
Bibliografía
- Marc, Edmond- Picard, Dominique: “La interacción social. Cultura, instituciones y comunicación”. Paidós, 1992
- Maturo, Graciela: “La identidad latinoamericana. Problemas y destino de una comunidad”. Tekné,1997


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