Una rata de las mismas dimensiones de las que suelen corretear por el fondo de nuestras casas, fue la responsable de que la ciudad de Goya –segunda en importancia en la Provincia de Corrientes- haya sido invadida por las aguas tras la crecida anormal del Río Paraná y la torrencial lluvia de más de cien milímetros que cayó en sólo dos horas en el poblado.
Goya cuenta con una defensa provisoria como consecuencia de las idas y venidas de políticos de uno y otro partido que a lo largo de casi quince años debaten el futuro “inmediato” para evitar lo que ahora fue “inevitable”.
La traviesa rata, que murió electrocutada, ingresó al sistema de bombeo más importante de la ciudad provocando un cortocircuito y la avería de los potentes motores encargados de sacar el agua cada vez que llueve. La vorágine desatada por la tempestad no dio tiempo a nada y la ciudad, literalmente, se sumergió bajo las aguas como hace unos años durante una caótica Semana Santa.
Esta podría ser la crónica fabulada sobre un día que los goyanos soñamos nunca llegue.
Y luego de pensar en ese día podemos, en la tranquilidad de un manso río casi sin agua, plantearnos algunos interrogantes sobre el futuro de la ciudad y especialmente de sus defensas.
Desprovisto de todo interés sectorial, político y fundamentalmente económico podremos hacer algunas comparaciones que hasta resultan cómicas.
Goya “fue beneficiada” hace unos meses con la posibilidad de contar con los fondos para construir sus defensas, defensas que a criterio de sus desconocidos diseñadores, y a conveniencia de algunos sectores políticos, sería un muro –paredón si lo prefiere- que nos daría la tétrica imagen de “la ciudad sitiada”. Lo risueño es ver como se deshacen en idas y venidas, en análisis y conveniencias aprovechando una y otra vez para tirar la pelota (o la culpa) a otro de más arriba o de más abajo.
Lo cierto es que, para que una ciudad del interior sea beneficiada con una obra como lo que realmente debería ser, debería producirse el “milagrazo” de un sueño casi improbable.
Sin entrar a despojar valores o realizar comparaciones del binomio interior-capital, queda a la luz que las megaobras, sólo son para donde existen votos y donde se definen las elecciones.
Mientras a Goya pretenden hacerle “un murito” –porque no es más que eso- nuestra capital inauguraba con bombos y platillos “La Costanera sur”. Miles de millones para, solamente, construir un paseo, como si la capital no tuviera costanera.
Goya pugna por un puente, y no han tenido mejor idea que, rápidamente proyectar otro a escasos metros del Puente Belgrano Corrientes-Resistencia.
Goya tapa baches, inaugura cordón cuneta y a duras penas construye algunas cuadras de asfaltos, soñando también con una avenida como la gente, y la Capital hace y rehace imponentes bulevares.
Los pueblos del interior correntino son casi fantasmagóricos y viven recluidos en la pobreza, convencidos de que “no hay plata”. Ninguna ciudad del interior correntino puede compararse, porque daría vergüenza, con otra de su mismo rango de cualquier provincia vecina. Empero, Corrientes, es por lejos la gran ciudad de todo el Nordeste. “Falta de federalismo” dirían algunos.
El deporte del interior vive de las migajas que sobran, la capital solventa costos de equipos deportivos que participan en distintos niveles nacionales, hace estadios como el Huracán Corrientes, beca a sus deportistas.
La cultura del interior está limitada a lo que, con esfuerzo, pero sin recursos puedan hacer sus instituciones intermedias o municipalidades, pero en la Gran Corrientes están los grandes movimientos y están también los grandes beneficiados económicamente.
Todo deportista, escritor, pintor, bailarín, etc. que requiera de un apoyo medianamente significativo, sabe que deberá recluirse en los pasillos de los despachos oficiales correntinos -sea cual fuere el gobierno de turno- para que se los atienda cuando quieran y para que los financien solo si es iluminado por Dios o un político amigo.
Esta gran lejanía entre interior y capital es una realidad indiscutible que ha atravesado la barrera del tiempo para acentuarse cada vez más. Por eso, para hablar de eso, para mostrar eso, he tenido que utilizar la fábula de la rata que logró inundar Goya; ciudad que para orgullo de sus mansos habitantes es: “la segunda ciudad de la provincia”.

Procesando...




























Miércoles, 24 de Junio de 2009 a las 12:01 pm
Lo felicito es muy cierto lo que dice. A veces cuando voy al interior de la pcia. y veo esos pueblos, que nos les falta nada pero podrian estar mejor, tapo mi bache dando gracias por lo que tengo, por la ciudad donde vivo porque estamos mucho mejor!! pero me alegra saber que estamos hambrientos de mas, de querer progresar. Yo me pregunto porque no se: tanto es lo que cuesta hacer un puente ? aparte de la plata, que!!!! ???es que somos burocraticos en todas las cosas y nos cuesta trabajar.-
Miércoles, 10 de Junio de 2009 a las 2:27 pm
INTERESANTE….PERO SOLO LE FALTA LO QUE LE VOY A AGREGAR Y ESPERO COMPARTA EL AUTOR; DESDE 1983 ESTAN INSTALADAS LAS “RATAS”, Y SON MUCHAS, EL NIDO ESTA EN COLON Y SAN MARTIN, DESDE DONDE SE CONSTRUYE NUESTRA DECADENCIA.
LA PROPAGANDA, EL MARKETING, LA MENTIRA Y EL SOBORNO ESTAN A LA ORDEN DEL DIA.
TODOS VEN EN EL GOBIERNO DE ARTURO COLOMBI O DE LOS KIRCHNER LOS TREMENDOS GASTOS EN ESTOS RUBROS, PERO NO ESCUCHE DE NADIE PROTESTAR POR LO QUE SUCEDE EN ESTA CIUDAD, AQUI NO HAY CORRUPCION, NO HAY GASTOS SUPERFLUOS, NADIE ROBA, TODO SE HACE BIEN, MUCHOS APLAUDEN (ÑOQUIS), LINDOS DISCURSOS, CAMINATAS ALEGRES, AUNQUE DE VEZ EN CUANDO SE DESCUBREN RAREZAS COMO QUE HAY UN BASURAL (COMO SI ANTES NO HABIA) O ALGUIEN ROBO UNAS ENTRADAS, COMO SI FUESE LA PRIMERA VEZ QUE ROBAN (34 AÑOS DE “FIESTA” DEL SURUBI Y AÑOS DE CORSOS) ….CUANTOS SE LLENARON LOS BOLSILLOS…..Y LO MAS TRISTE ES QUE NOSOTROS PUSIMOS A ESTAS “RATAS”.
Jueves, 4 de Junio de 2009 a las 11:04 pm
Muy bueno Ramón. Real, conciso y claro. Lastimosamente claro. ¡Que bueno sería ahora pensar –con final sugerido– en la solución de todo este asunto…Te invito a hacerlo. Lo cierto es que SE PUEDE y con NO MUCHO. Lo cierto es que SÓLO HAY QUE QUERER HACERLO, y trabajar para ello, por supuesto. Sólo que no todos advierten que el trabajo nos llama, para poder triunfar. ¡Espero tu sugerencia, para que todos estemos orgullosos de nuestra ciudad!
cariños