Muchas cosas en contínuos recorridos me han dejado azorado. Los velorios en la zona de campo varias veces colaboraron con esto.
En cierta oportunidad viajaba por el Departamento de Goya y a lo lejos de la ruta vi un grupo de personas que marchaban hacia un cementerio particular con banderas celestes y velas encendidas, ubicado a unos doscientos metros de “las casas”.
Detuve la marcha y al consultarlos me contaron que se cumplía el primer aniversario del fallecido, entonces iban a pasar el día en el cementerio. Vecinos poco a poco se fueron acercando y todos compartieron la comida y la bebida colocada sobre un gran mantel. Previamente se rezó el santo rosario con gran unción y recogimiento y la esposa del fallecido todavía de luto, “vestida totalmente de negro” lloraba desconsoladamente. Todo esto sucedía en un descampado rodeados por palmeras, chacras con diferentes tamaños de plantas de tabaco.
Satisfecha mi ignorancia y curiosidad continué comentando sobre la devoción de esta gente. Muchos años después pude ver en una película italiana una escena similar aunque acrecentada por el dramatismo de los peninsulares.
Así como en Goya, en Malvina, (Dpto. de Esquina) se conservan muchas creencias casi intactas como cientos de años. En un velorio es muy frecuente que se compartan bebidas, comidas, caramelos, cigarros y esto tiene que ver con las largas distancias con las que mucha gente viene a “cumplir” con los caídos en desgracia; se juega a la taba, a las cartas o se relatan sucesos de distintos tipos, incluído si es el caso “el de la viuda tan joven a la que hay que consolar” como dice Altamirano.
Estando en uno de esos velorios me invitaron a comer, todos los comensales en silencio y me llamó la atención un plato servido en la cabecera de la mesa pero del que nadie se dignaba a probar. Poco después me comentaron que correspondía al dueño de casa fallecido y que durante un tiempo ese lugar no sería ocupado.
Una docente amiga, Mónica Juani, me comentó sobre un velorio en el malezal aunque sin precisar a que departamento pertenecía, (Goya o Esquina) solo que era casi inaccesible. A los pies del difunto y cayendo del cajón se encontraban dos cintas y cada vecino que ingresaba hacía un nudo. Ella hizo lo mismo por imitación y luego consultó el porque al sacerdote que se hallaba misionando con ellos. Era simplemente para que el alma del difunto pueda subir lo más rápido al cielo.
En esas zonas también, cuando se producen las grandes crecientes y alguien muere, el cajón debe permanecer sobre maderas en alguna altura pues no hay un pedazo de tierra para cavar su fosa, cosa que se puede hacer profundamente después (para que no salga a flote en otra creciente) a varios metros bajo tierra.


Procesando... 



























Jueves, 7 de Enero de 2010 a las 1:04 pm
Muchísimas gracias señor Moreyra, por su aclaración en cuanto a la Historia a través del tiempo, esto me lleva a comentarle que mis antepasados fueron africanos de apellido Perichón y Monzón, estaban afincados en paraje Batel, estas familias tenían como culto a San Baltasar que practicaban los mismos rituales que menciona. Yo me pude enterar después de muchos años, por medio de mi padre, que éramos descendientes de ellos, anteriormente yo sin saberlo, sentía una gran necesidad de compartir y conocer sus historias, tanto era mi interés, que cuando nace mi primera hija me empeño en buscar que su primer muñeca sea de color, al día de hoy la guardo como recuerdo. Traigo este recuerdo para aportar a la reflexión sobre el tema que considero importante rescatar, la revalorización de las raíces, porque el saber de donde venimos nos enriquece como personas para iluminar el camino del devenir.
Martes, 5 de Enero de 2010 a las 7:20 pm
Le agradezco el aporte y para completar lo dicho por usted les comento que en el ejido esquinense desde hace más de cien años se realizan celebraciones paganas en honor al santo bailarín. Comienzan como Ud. dice en este día y finalizan el 6 de enero. La influencia que existe es netamente cristiana, se lo llama también “santo rey”, “santo cambá” que significa negro en guaraní. Este culto se extendió por gran parte de la campaña correntina y el orígen estaría en la presencia de soldados negros provenientes del Brasil, que participaron en la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay en los años 1865-1870.)
Un vez en nuestro país los negros optaron por quedarse ya que eran considerados libres. Se instalaron en los alrededores de la ciudad de Corrientes en lo que actualmente se conoce con el nombre de Cambá Cuá (cueva de negros en guaraní).
En Esquina, las fiestas se realizaban en casa de la señora Sebastiana Rivero, allí se reunía el grupo de creyentes y se lo sacaba en procesión al santo por los campos.
Al cuidado del mismo, continuó luego la señora Nieves Rivero y se realizaban grandes bailes con asado con cuero. En la actualidad esto ha decaído y lo conocí al santo cuando estaba en poder del Señor Benito Osuna, el último negro en Esquina quien vivió hasta tener más de setenta años. Hoy la familia del señor Miguel y Ramona Aquino están al cuidado del altar, del santo y realizan las festividades aunque sin la pomposidad de antaño. En lo referente a la documentación le puedo decir que esto está filmado en un cassette que forma parte del libro “Cultos Populares de mi pueblo” y fue difundido en diferentes canales del país y en la región en uno que estaba bajo mi conducción llamado “Misteriosa y desconocida Corrientes”. Desgraciadamente el aporte estatal en diferentes ámbitos, es muy escaso teniendo en cuenta la situación actual, aunque a riesgo de ser sincero en todas las épocas siempre hubo un “pero”. Ojalá que eso sea revertido por el bien de todos.
Martes, 5 de Enero de 2010 a las 2:28 pm
Me parece sumamente interesante y constructivo su comentario señor Moreyra sobre todo para los jóvenes que muchos de ellos desconocen de sus propias culturas como sus principales raíces, la culpa no la tienen ellos, la tenemos todos por formar parte de un sistema en el cual perdemos el sentido de pertenencia. En cuanto a la vivencia personal mia lo que puedo aportar a este comentario es que puedo dar fe que la mayoría de estos rituales algunos se perdieron otros se mantienen intactos a lo largo del tiempo, ejemplo hoy es 5 de enero es la fiesta de San Baltazar todos los promeseros visten de color rojo y amarillo con máscaras que no se pueden quitar hasta después de las doce de la noche, no pueden bailar los hombres con mujeres, porque lo que dicen de esta tradición es que no pueden tener contacto, para que puedan cumplir con sus promesas, por otro lado señor Moreyra usted podría gestionar para poder documentar este tipo de rituales para que no se pierda ya que tenemos bastante en Goya.